North Guanacaste

Los hoteleros costarricenses temen el auge del turismo residencial
  

San José.- Cada vez más turistas que eligen Costa Rica optan para sus vacaciones la opción de hospedarse en condominios, villas o residencias. Esta transformación en la demanda y la oferta de alojamiento turístico inquieta a todo el sector turístico pero principalmente a los hoteleros.

“Estamos muy preocupados por lo que está ocurriendo. Hay evidencias de que en muy poco tiempo podría haber más oferta de alojamiento informal que formal”, ha advertido Ana Gabriela Alfaro, vicepresidenta de la Cámara Costarricense de Hoteles (CCH).

Un estudio de la CCH, de finales del 2006, estimó que tan solo en nueve distritos de cinco cantones del Pacífico norte y Central había alrededor de 6.000 habitaciones construidas, 14.000 más proyectadas en el plazo de un año y planes para llegar a 53.500 hacia el final de la próxima década. De esas estimaciones, según Alfaro, ni siquiera una tercera parte correspondería a habitaciones de hotel.

Solo en 13 grandes proyectos en los distritos estudiados, 3.883 habitaciones son de hotel y 14.731 son otras modalidades.

El cambio en los hábitos de los turistas tendría múltiples efectos. El ICT estima que un turista gasta un promedio de 120 dólares diarios, pero el consumo de los visitantes suele ser mucho menor cuando se queda en una casa o apartamento. En lugar de pagar un cuarto tradicional, este turista compra una propiedad, la visita ocasionalmente y el resto del tiempo la alquila.

“Es gente que ni siquiera visita los restaurantes. No ingresa ningún dinero ni al ICT ni a los propietarios de hoteles”, ha señalado Orlando Castro, presidente de la Federación de Cámaras de Turismo. Castro, hotelero en el Pacífico sur, ha recalcado que esta es una tendencia es observable en todo el país y que ya se percibe en la zona sur.

“No solo afecta a la ocupación, sino también a la ecología. En la carretera Costanera Sur ya se ven montañas erosionadas”, ha apuntado. El arquitecto Alberto Salas, autor del estudio de la CCH, ha manifestado que el turismo residencial tiene efectos positivos en el corto plazo, como generación de empleo y dinamización de la economía. Sin embargo, ha citado riesgos a largo plazo, especialmente en la construcción de obras públicas, pues los municipios no captan impuestos en la misma proporción que crecen las inversiones inmobiliarias.